miércoles, 28 de julio de 2010

"LIBERTAD"

“España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”
(Artículo 1.1 de la Constitución española de 1978).

   Para desmontar esta declaración de intenciones de nuestra Ley Fundamental no hay que correr mucho desde mi punto de vista.

   Si un Estado SOCIAL es aquel que propugna una sociedad justa, equitativa, igualitaria, protectora de los más débiles… nos falta mucho a los españoles, porque nuestro camino va por otros derroteros últimamente: bajada de sueldo de los “mileuristas”, congelación de pensiones, 20% de paro, etc. Si la DEMOCRACIA es el gobierno del pueblo, también aquí la cagamos, desde mi modesta opinión, como mucho esto será una “partitocracia”; existe disciplina de voto – salvo en el caso de los toros en Cataluña -, no hay libertad ni democracia en los partidos políticos, se adora al líder y si meas fuera de tiesto se te invita a presentar la dimisión o se te expulsa directamente, y no voy a hablar ahora de la corrupción y el clientelismo políticos porque no toca.

   Y así seguimos con la JUSTICIA (de ricos y pobres, por igual), la IGUALDAD (¡¡ja, ja!!, que se lo digan a las mujeres maltratadas, a los niños sin padres o con presuntos padres, a las cajeras de los supermercados y grandes almacenes…), el PLURALISMO POLÍTICO y, dejo para el final, la LIBERTAD. Y hablo de mí y de hoy, 31 de julio de 2010. Los que estamos en los escalones intermedios de esta sociedad, no somos libres; por lo menos, yo no me siento libre.

   Me gustaría escribir sobre tanta gente, sobre tantas cosas, sobre tantas injusticias que no sé si me va a dar tiempo. Pero el problemas es otro, el problema es cuando te dicen aquello de: ¡Ten cuidado con lo que dices! ¡No se te ocurra hablar de Fulano o Mengano! ¡Esto te puede costar el puesto de trabajo o la amistad de unos y de otros! ¡ Si dices esto, te pueden llevar ante los Tribunales! Esto me recuerda a los tiempos de Jesús de Nazaret y así acabó el “pobre”. No es una cuestión de que tengas o no razón, se trata de que puedas decir lo que te sale de los cojones o no, de que puedas cagarte en la madre de unos y unas aunque sólo sea para desahogarte, a pesar de que estés equivocado; incluso que puedas pedir perdón a esas personas porque te has dejado llevar por la ira u otros sentimientos o frustraciones.

   No sé si hay algún sitio donde haya una auténtica libertad y os agradecería que me informarais al respecto. Mientras tanto, andaré con pies de plomo, miraré atrás de vez en cuando y no tengo más remedio que escuchar aquello de ¡¡ten cuidado con lo que escribes!! Quizá conforme vaya subiendo en el escalafón social, y practicando siempre la autocrítica, me sentiré más LIBRE. Prometo avisaros y desde aquí saludo a los que os sintáis realmente libres. ¡Dadme la receta!





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