jueves, 15 de julio de 2010

"PECADOS CAPITALES (I): ENVIDIA"

 
   El diccionario de la Real Academia la define como “tristeza o pesar del bien ajeno” o “emulación, deseo de algo que no se posee”.

   En estos días de fútbol y toros - por cierto, me recuerda al franquismo -, se supone que el deporte nacional es el que practican Del Bosque y cía., pues no, siempre se ha dicho, y estoy de acuerdo, que es la envidia. Y me explico…

   En mi caso, por no ir más lejos, la sufro y la practico. El otro día me encontré a un amigo tomando café junto a una chica y decidí sentarme un rato a charlar con ellos; saludé a una conocida, llamémosla Verónica, mi mujer había ido a la playa con los tres “peques”. Pues bien, al ver a mi esposa horas más tarde, me comentó que Verónica le había dicho que me pilló tomando café con una tía desconocida y me pidió explicaciones al respecto, como es lógico. “Ipso facto” me cagué en los muertos de la chivata, a la que ya cogeré a solas, y le dije la verdad. Moraleja: ¡Qué mala es la envidia! ¡Cómo nos gusta hablar para hacer daño! ¿Qué pretendía Verónica mintiendo de esa manera? ¿Tendrá ella problemas en su matrimonio, pretendiendo trasladarlos al mío? ¿Sabe Verónica contar hasta tres o sólo cuenta de dos en dos?

   También entono el “mea culpa” en tanto en cuanto, y continuamente, deseo lo que no poseo: deseo tener el chalet de mi cuñado, su coche, su sueldo, su carácter y otras muchas cosas. Es por eso por lo que tengo la cuenta con “números rojos”; vivo por encima de mis posibilidades, gasto más de lo que puedo y tengo y así sucesivamente. Así que sólo me queda aplicarme el cuento y, eso sí, estar atento a “l@s envidios@s” que me quieren joder y avisarles de lo inadecuado de su conducta. Menos mal que mi mujer, como yo, está enamorada hasta las trancas del que suscribe, y en el fondo se ríe cuando una de estas “verónicas” le viene con cuentos.

   Sed felices y, sobre todo, HACED FELICES A LOS DEMÁS Y NO SEÁIS ENVIDIOSOS.

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