sábado, 3 de julio de 2010

"EL ÁRBOL DE LAS PELOTILLAS"

   Si eres indígena de Fuengirola, no tengo que explicarte qué significa este "monumento" ni dónde está y los recuerdos que te trae. Para mí, que soy "fongireloño" de adopción y que paso delante de este árbol varias veces al día, significa mucho. Me recuerda a la Feria del Rosario, es donde quedamos habitualmente con los amigos el día de la Misa Flamenca; además a su sombra se encuentra el kiosco de Maribel (antes de Josefa) donde mis hijos se gastan una pasta en "chuches" los fines de semana. Hace años hubo hasta peleas porque querían quitarlo de dónde está y, en el fondo, yo creo que los pajarillos que viven en él se descojonan al ver cómo vivimos los humanos. A su sombra muchos críos juegan al fútbol y muchos indigentes se resguardan de la lluvia; a su sombra, mucha gente habrá conocido al hombre/mujer de "su vida" y... a mí personalmente me encantaría que me enterraran "A SU SOMBRA".
   Como vereis, al cumplir los 48 años, parece que uno piensa más en lo que le queda de vida y recuerda lo que ya ha vivido. Voy pa "viejo" y a mí esa palabra no me asusta -soy un poco argentino en eso-, a mi madre, por ejemplo, no le gusta que la llame "vieja" pero yo creo que es algo cariñoso. También, a veces, "me cago en Dios" pero no es un sentimiento literal sino un reproche sobre por qué permite Dios esas cosas que no comprendemos ni compartimos. Yo creo que el decir tacos libera mucha adrenalina y, como Camilo José Cela, me gusta llamar a las cosas y personas por su nombre; por ejemplo, al tonto me gusta llamarle GILIPOLLAS o TONTO DE LA POLLA, al malo HIJO DE LA GRAN PUTA, al que falta a la verdad MENTIROSO, a la guarra PUTA, a Zapatero CABRONAZO y así sucesivamente. Una manía que tengo...

1 comentario:

Víctor Blasco dijo...

Me parece muy bonita la reflexión y muy sentida, comparto el sentimiento.