domingo, 20 de junio de 2010

"EL MADIMODIO"

   Hace algunos años un chico bastante parecido a mí publicaba aquello de "El matrimonio es cosas de tres", aquel artículo llevaba consigo un marcado carácter espiritual porque el tercer interviniente en dicho sacramento era nada menos que Jesús de Nazaret. En cualquier caso hoy toca hablar de las parejas, del amor, del matrimonio en general y del follón que hay actualmente con este tema.

   El ser "catequista" -bonito "palabro"- en mi parroquia me permite hablar un poco del tema. Cuando los futuros esposos llegan a la iglesia para casarse y se encuentran conmigo, mi primera pregunta es por qué, para qué, cómo, dónde... La mayoría de las parejas ya llevan tiempo conviviendo juntas, incluso tienen hijos, pues nada... se empeñan en casarse "por la iglesia". Como no me considero representante de nadie -y menos, de Dios-, lo primero que les recomiendo es que lo piensen bien, que tengan fe en sí mismos, en su pareja y si tienen FE con mayúsculas, mejor que mejor. Mi experiencia de 20 años de casado no es ni mejor ni peor; en la parroquia no damos "certificados de felicidad", yo aprendo más de ellos que ellos de mí. En fin, que se "jartan" de reir cuando les digo estas cosas: ¡cuidado con el paro, con los hijos, con la hipoteca, con los suegros y suegras, con los amigos y amiguetes...!
  
   El matrimonio fracasa, desde mi perspectiva, en las pequeñas cosas: los calzoncillos tirados por el suelo, el fútbol, las cervecitas, los abusos, el que mi mujer "manda más que un tío sin brazos", desear a la mujer del prójimo y unas pocas cosas más. El Derecho Canónico define el matrimonio como "comunidad de VIDA y AMOR". Pues eso, a vivir y a amar... "para toda la vida y hasta que la muerte nos separe". En fin, como veréis, no lo tengo nada claro. O sea, que te quiero cariño y a mis hijos, les deseo lo mejor y que DIOS nos bendiga a todos, para "porsi". A los demás, os deseo suerte y que podáis encontrar al hombre/mujer de vuestras vidas.

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