lunes, 28 de junio de 2010

"LA BIBLIOTECA"

 
   A los que nos gusta nuestro trabajo, nos suele ocurrir que envidiamos menos que nadie el de los demás. Para mí, que he trabajado en la empresa privada y como autónomo, esto de trabajar para la Administración tiene sus ventajas y sus cadenas. Me gusta trabajar cara al público -parados, estudiantes, mayores, niños-, no me gusta el dinero -aquí todo es gratis, menos las fotocopias-, estoy rodeado de libros y ordenadores aunque no leemos durante el trabajo, además hay que hablar "bajito" y no se puede fumar. Como veis, los que vais conociendo, me viene estupendo eso de no hablar y no echar cigarritos sino de vez en cuando.
En tiempos de crisis... "no me puedo quejar" (como dicen los cubanos); pues aún así hay gente con este tipo de trabajo que no para de quejarse, están amargados y amargan a los demás. Y es que "hay gente pa tó" como decimo en el sur. Eso sí, tenemos la jornada partida cosa que no gusta al típico funcionario "de ocho a tres". Desde este rincón os invito a todos a visitar la biblioteca que tengáis más a mano: os sorprenderá saber lo que se puede hacer dentro de ellas.
   Hace años algún "abogado" compañero de carrera me decía aquello de "¿qué hace un abogado trabajando en una biblioteca, pudiendo ganar mucho más dinero en otro sitio?"; el mismo abogado, diez años más tarde, me dijo: "¡Qué suerte tienes trabajando aquí! ¿qué hay que hacer para conseguir este trabajo tuyo?" A lo que yo contesté aquello de... "es muy largo de explicar". Adiós y un abrazo especial para los que estáis enamorados de vuestro trabajo ¡Que Dios nos bendiga!

viernes, 25 de junio de 2010

"LA MAMMMA"

 
   Una mujer que ha parido 9 hijos, que actualmente tiene 23 nietos, viuda y guapa, que va a cumplir 80 años en estos días, que fuma (a pesar de la persecución "zapateril"), toma "kefir", maestra aunque de profesión "madre"... no puede ser más que una SANTA, pero de las de verdad. Su marido, mi padre, ya sabía que se llevaba una joya de Valdepeñas (Jaén) y por eso se enamoraron y se casaron, en Jaén, allá por 1957. En 1975 se fueron a vivir a Granada, donde nació la pequeña Belén. Total, un familión que te cagas.
"Madre no hay más que una..." y yo la quiero con locura. Ya les decían a mis padres cuando éramos chicos aquello de: ¡¡Qué suerte han tenido ustedes con sus hijos!! ¡¡Todos buenos estudiantes, universitarios y buenas personas!! Y mis padres contestaban aquello de... ¡¡pues sí, será la suerte!! Y se reían por dentro que no veas. En esto de educar, y lo digo desde mi experiencia, lo que cuenta no es precisamente la suerte, hay que estar encima de los hijos, sin agobiarlos, además cada hijo es diferente, unos necesitan más cariño, otros alguna bofetada a tiempo -como yo-, otros más mimos.
   Total, nadie te enseña a ser padre o madre, pero si los tuyos lo han hecho bien, es más fácil. La clave está en quererlos, amarlos y guiarlos para que aprendan a tomar sus propias decisiones. No es darles langosta para comer sino enseñarles a pescar, no es comprarles todo sino que aprendan a valorar lo que tienen, amistad y amor, un poco de disciplina, respeto y algunas cosas más. ¡¡Suerte a todos los padres y madres que lean esto y también a los hijos!! Hasta pronto....

domingo, 20 de junio de 2010

"EL MADIMODIO"

   Hace algunos años un chico bastante parecido a mí publicaba aquello de "El matrimonio es cosas de tres", aquel artículo llevaba consigo un marcado carácter espiritual porque el tercer interviniente en dicho sacramento era nada menos que Jesús de Nazaret. En cualquier caso hoy toca hablar de las parejas, del amor, del matrimonio en general y del follón que hay actualmente con este tema.

   El ser "catequista" -bonito "palabro"- en mi parroquia me permite hablar un poco del tema. Cuando los futuros esposos llegan a la iglesia para casarse y se encuentran conmigo, mi primera pregunta es por qué, para qué, cómo, dónde... La mayoría de las parejas ya llevan tiempo conviviendo juntas, incluso tienen hijos, pues nada... se empeñan en casarse "por la iglesia". Como no me considero representante de nadie -y menos, de Dios-, lo primero que les recomiendo es que lo piensen bien, que tengan fe en sí mismos, en su pareja y si tienen FE con mayúsculas, mejor que mejor. Mi experiencia de 20 años de casado no es ni mejor ni peor; en la parroquia no damos "certificados de felicidad", yo aprendo más de ellos que ellos de mí. En fin, que se "jartan" de reir cuando les digo estas cosas: ¡cuidado con el paro, con los hijos, con la hipoteca, con los suegros y suegras, con los amigos y amiguetes...!
  
   El matrimonio fracasa, desde mi perspectiva, en las pequeñas cosas: los calzoncillos tirados por el suelo, el fútbol, las cervecitas, los abusos, el que mi mujer "manda más que un tío sin brazos", desear a la mujer del prójimo y unas pocas cosas más. El Derecho Canónico define el matrimonio como "comunidad de VIDA y AMOR". Pues eso, a vivir y a amar... "para toda la vida y hasta que la muerte nos separe". En fin, como veréis, no lo tengo nada claro. O sea, que te quiero cariño y a mis hijos, les deseo lo mejor y que DIOS nos bendiga a todos, para "porsi". A los demás, os deseo suerte y que podáis encontrar al hombre/mujer de vuestras vidas.

jueves, 10 de junio de 2010

"¿POR QUÉ CORREMOS TANTO?

   Este fin de semana he estado en dos de los lugares a los que solemos ir los que vivimos en la Costa del Sol: campo y playa. En ambos lugares he comprobado, para nuestra desgracia, que la gente no sólo corre de lunes a viernes - estrés, ansiedad, prisas, "cabreo" general - sino que también lo hace los fines de semana.
No sé si fue Groucho Marx el que dijo aquello de "que paren el mundo que me bajo", en cualquier caso, no es normal nuestra forma de actuar. Si el sábado y el domingo están hechos para descansar, no sé por qué tenemos que ir corriendo a todas partes. Y el problema no son sólo las prisas sino el careto que llevan algunos cuando van al supermercado, a los grandes almacenes, al chiringuito, al campo... Hay mucha violencia contenida - no sólo la de género -, tensión latente, malestar permanente, etc. La gente está dispuesta a matar por un aparcamiento.

  Hablando de aparcamientos, hace tiempo que vengo observando algo; yo le llamo técnicamente "el síndrome de la segunda planta". ¿Por qué todos nos empeñamos en dejar el coche en la primera planta del "parking" y lo más cerca de la puerta de acceso? Es más, aunque haya un cartel de "PLANTA COMPLETA" siempre buscamos un hueco en ella. He podido constatar que normalmente si bajas a la segunda planta hay un montón de sitios libres y puedes aparcar donde quieras... ¿por qué no lo hacen los demás? Pues no sé, quizá porque de esa forma hay que subir dos tramos de escaleras. Probad a hacer esto... seréis más felices y no estaréis tan estresados.

   Otro día os hablaré de por qué mis hijos hacen auténticas virguerías con tal de no subir las escaleras de mi casa (por ejemplo: ¡¡Mamá, bájame el pijama que no tengo ganas de subir las escaleras!!). Sin embargo, si vas por el Paseo Marítimo de Fuengirola un sábado o domingo por la mañana, comprobarás que todo el mundo está haciendo ejercicio (correr, bici, gimnasia...) para "estar en forma". La paradoja es que después de hacer "deporte" nos tomamos una cervecita con los colegas y nos ponemos "hasta el culo" de tapitas, cervecitas, vinitos, pizzas, pasta y todo eso.

   ¿Por qué corremos tanto? Sería bueno pararnos a pensar sobre ello. ¡¡Nos vemos!! Gracias por leerme, seas quien seas.
  
   P.D.: Me han dicho que en Mozambique no hay problemas de ansiedad ni bajas por estrés (el diccionario de la R.A.E. lo define como "tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves"). Ya le preguntaré a mi amiga Vir sobre este tema ¡¡See you later, my friends!!